viernes, 12 de septiembre de 2014

Septiembre 12: Comienza la Batalla de Viena de la Guerra de Austria defendiéndose de la invasión tuco-otomana en 1683, que casi se toman al Sacro Imperio Romano Germánico.



Expansión del imperio turco otomano

Hace cuatro siglos, el equilibrio de poder en Eurasia estaba a favor del imperio turco-otomano que aprovechó las debilidades de los gobiernos europeos para penetrarlos.


Kara Mustafa Pasha, Gran Visir del Imperio Turco Otomano

Los turcos otomanos poseían enormes ejércitos con verdadero espíritu combativo y una potencia de fuego abrumadora gracias a su avanzada tecnología.


Europa luego del Tratado de Westfalia en 1648 (Guerra de los Treinta Años)

Los turcos pasaron de Asia a Europa por la península de Anatolia y cruzaron los estrechos del Bósforo, los Dardanelos, conquistaron a Constantinopla, luego los territorios del Mar Negro, como Bulgaria y Rumanía; posteriormente voltearon hacia los Balcanes y comenzaron a subir hasta Viena. Amenazaron al Sacro Imperio Romano Germánico y se metieron a las calles de Viena.


Leopoldo I Habsburgo, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico,
que si no hubiera sido por el rey de Polonia, John III Sobiesky, hoy hasta nosotros estaríamos hablando turco

El Imperio turco-otomano se convirtió en un Estado de diversidades, étnicas, religiosas, políticas y económicas. Hubo una larga y admirable convivencia de judíos, cristianos, musulmanes de las tres corrientes y hasta bajáis persas del Zaratustra.


Batalla de Viena en 1683

Más conocida en Europa como La Gran Guerra Turca, también como la Guerra de la Liga Santa porque se tuvo que formar una alianza defensiva entra Austria, Polonia, Venecia y Rusia, que por primera vez actuaba en Europa. Así lograron hacer retroceder a los turcos y liberar Tranylvania y a casi todo el territorio húngaro, al control de los Habsburgo de Austria.


Mapa europeo después de 1683 y retroceso turco para 1700

Gracias al rey polaco John III Sobieski, LeopoldoI pudo seguir gobernando al Sacro Imperio Romano Germánico. El 26 de enero de 1699 se firmó el Tratado de Carlowitz, que puso fin al conflicto y al inicio de la decadencia turco-otomana.