lunes, 8 de septiembre de 2014

Septiembre 8: Gerald R. Ford, presidente de Estados Unidos, perdona públicamente al ex presidente Richard M. Nixon, en 1974, por cualquier crimen que hubiere cometido, durante el Escándalo de Watergate, mientras ejercía como presidente.



En discurso televisado a la nación estadounidense, el presidente Gerald R. Ford
anuncia perdón total a su antecesor Richard M. Nixon.

El 8 de septiembre de 1974, un mes después de la renuncia del presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, por el escándalo de Watergate, su sucesor, el presidente Gerald R. Ford, anunció públicamente su decisión de otorgar a Nixon el perdón total por los delitos que pudo haber cometido durante su mandato.




El Escándalo Watergate fue el resultado del robo que se produjo en la noche del 17 de junio de 1972, cuando cinco ladrones ingresaron a las oficinas del Comité Nacional del Partido Demócrata que estaba ubicado en el complejo de edificios Watergate, en Washington D.C. Agentes contratados por los asesores de Nixon quisieron robar información del Partido contrario para ayudar a la reelección del entonces presidente Nixon.

Complejo de edificaciones con el nombre de Watergate donde quedaba
el Comité Nacional del Partido Demócrata de Estados Unidos. De ahí el nombre: ¡Escándalo Watergate!


Una larga historia de encubrimientos se convirtieron como en una “bola de nieve” irreversible que fue capturando a cada uno de los involucrados en las actividades políticas ilegales.


Ford otorga perdón pleno, dice que él (Nixon) ha sufrido lo suficiente


El Escándalo tomó más fuerza cuando los asesores del presidente Nixon quisieron utilizar el poder y el prestigio de la presidencia para obstruir la justicia y callar a los medio de comunicación.



El 8 de septiembre se convirtió en el Día del Perdón Nacional, desde 1974

Aquello terminó en una verdadera lección democrática para todo el mundo, y, particularmente para el medio mundo marxista-leninista-maoista, que dentro de su oscuridad no sacaban ningún error a la luz pública. A cambio, fusilaban a quien se equivocaba, para evitar cualquier exposición al exterior.