sábado, 1 de marzo de 2014

Marzo 1: En 1947, el Fondo Monetario Internacional -FMI- comenzó operaciones financieras para fomentar la cooperación internacional financiera, asegurar estabilidad financiera, facilitar el comercio internacional, promover empleo y reducir la pobreza y evitar nuevas guerras mundiales.






Aunque los acuerdos fueron establecidos en julio de 1944, la realidad se hizo el 1° de marzo de 1947.
El FMI tiene seis propósitos que debe cumplir en su misión:

1.      Promover la cooperación monetaria internacional a través de una institución permanente que provea la maquinaria para la consulta y la colaboración sobre problemas monetarios internacionales.

2.      Facilitar la expansión y el crecimiento balanceado del comercio internacional y así contribuir a la promoción y sostenimiento de niveles altos de empleo y de ingresos reales, y al desarrollo de recursos productivos de todos sus miembros como objetivos primordiales de la política económica.

3.      Promover la estabilidad cambiaria y evitar las devaluaciones competitivas.

4.      Prestar su ayuda en el establecimiento de un sistema multilateral de pagos con respecto a las transacciones corrientes entre los miembros y en la eliminación de las restricciones cambiarias que obstaculizan el crecimiento del comercio internacional.

5.      Crear confianza entre sus miembros al ofrecerles la disponibilidad de sus recursos temporalmente bajo salvaguardias adecuadas y así ofrecerles la oportunidad de corregir desajustes en sus balanzas de pagos sin tener que recurrir a medidas destructoras de la prosperidad nacional e internacional.

6.      De conformidad con lo anterior, acortar los plazos y el grado de desequilibrio en las balanzas de pagos de sus miembros.


188 países son miembros del FMI al día de hoy, marzo 1° de 2014

En la práctica, el FMI ejerce una función consultiva a los ministros de hacienda y gerentes de los bancos centrales de los países miembros del Fondo. Si un miembro requiere de recursos para corregir desequilibrios proyectados en su balanza de pagos, entonces el Fondo ejerce una función financiera con lo cual, finalmente, aplica una función reguladora, si el Estado miembro acepta ser financiado. Las seis funciones anteriores están dirigidas hacia una observación continua y una vigilancia (surveillance), como un proceso de monitoria y consulta sobre las políticas económicas y financieras de un país en cuestión, que puedan afectar a otros países como ocurrió con la crisis mexicana de finales de 1994 y con la crisis asiática de 1997. Lo anterior fue influenciado por la interdependencia creciente de las naciones por cuenta de  las aperturas, la internacionalización y globalización de los mercados, en general y financieros en particular. 


Christine Lagarde, varias veces Ministra de Francia, es la actual Directora del FMI, desde el 5 de julio de 2011.

Para cumplir con sus funciones, el FMI creó una bolsa común de crédito rotatorio conocida como los Derechos Especiales de Giro -DEG-, mediante la asignación de una cuota con base en el ingreso nacional y el volumen de comercio. Como se mencionó antes, el Fondo se ocupa del fomento de la estabilidad de los tipos de cambio y del equilibrio de la balanza de pagos de los países miembros.

Tanto el FMI como el Banco Mundial cooperan estrechamente y con las demás agencias de las Naciones Unidas tales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD-; La Organización para la Agricultura y la Alimentación -FAO-; la Organización para la Educación, la Ciencia y la Tecnología -UNESCO-; la Organización Mundial de la Salud -OMS-; la Organización Internacional del Trabajo -OIT- y MIGA (Multilateral Investment Guarantee Agency) o Agencia Multilateral de Garantías a la Inversión Extranjera.

El FMI es una institución cooperativa de 183 países para estabilizar el sistema monetario internacional y suavizar los pagos. Sin embargo, sus funciones consultiva, financiera y reguladora  están siendo cada vez más cuestionadas por un creciente número de importantes analistas, académicos, gremios y sindicatos laborales, quienes  proponen una nueva Conferencia “Bretton Woods II” para adaptarla a las necesidades actuales y futuras.