miércoles, 22 de enero de 2014

Enero 22: Los primeros 150 Guardias suizos llegan al Vaticano a custodiar al Papa, en 1506.

La Guardia Suiza está compuesta por soldados suizos muy bien entrenados para servir de guardaespaldas y escoltas en las cortes europeas desde el siglo XV. En realidad son regimientos de mercenarios para custodiar a los reyes de Francia, España, Nápoles y familias de la alta nobleza europea que desconfiaban de sus propios coterráneos. En efecto, muchos de los envenenamientos y apuñalamientos en las altas cortes condujeron a la desconfianza en los servidores cortesanos.
El uso de los mercenarios suizos para cuidar a reyes, Papas y nobles europeos radica en la reputación que lograron construir los soldados suizos con su responsabilidad, lealtad, fuerza y disiplina. Suiza era un país pobre y los hombres jóvenes tenían que emigrar a buscar fortuna en el exterior. Al contar con esos valores de formación militar, se ganaron el reconocimiento como los mejores soldados con tácticas especiales de batalla y por ello considerados como las mejores tropas del siglo XV, en Europa.

El Papa Sixto IV, entre 1471 y 1484 constituyó una alianza con la Confederación Suiza y construyeron barricadas en la Via Pellegrino luego de analizar las posibilidades de reclutar mercenarios suizos. El pacto fue renovado por Inocencio VIII, con el fin de usarlos contra el Duque de Milan, entre 1484 y 1492. Alejandro VI fue Sumo Pontífice entre 1492 y 1503, contrató a los suizos en compañía del rey de Francia. Luego, durante la época de los Borgias, los guardas suizos estuvieron al frente de las Guerras Italianas y colaboraron con el Sacro Imperio Romano Germánico con sede en Viena, Austria.



La Guardia Suiza del Vaticano se alistó para defender a Nápoles de una invasión francesa ordenada por el Rey Carlos VIII, de Francia. Un soldado que participó en la lucha fue Giuliano della Rovere, que luego sería Obispo de Lausana, Suiza y posteriormente el Papa Julio II, en 1503. Conocedor de las habilidades y valores de los mercenarios suizos, el Papa Julio II pidió a la Dieta Suiza que le suministrara 200 guardas de manera permanente, para el Vaticano. Un primer contingente de 150 mercenarios llegó a Roma el 22 de enero de 1506. El Papa les otorgó el título de “Defensores de la libertad de la Iglesia”.