jueves, 23 de enero de 2014

Enero 23: En el año 1368, Zhu Yuanzhang asciende al trono de China, como el Emperador Hongwu quien da inicio a la famosa Dinastía Ming, que dura casi tres siglos en el poder.


 La Dinastía Ming gobernó a China durante 276 años, desde 1368 hasta 1644. La Dinastía Ming ha sido descrita como una de las más grandes eras de ordenamiento gubernamental y de estabilidad social en la historia de la humanidad.

El emperador Hogwu gobernó China durante 30 años, entre 1368 y 1398. El emperador también fue conocido como Taizu (de origen campesino) cuya primera actuación fue expulsar a los mongoles y recuperar las tierras arrasadas por los invasores. La Dinastía Yuan que estaba en el poder fue expulsada totalmente del territorio chino.

El emperador Hongwu emprendió proyectos grandes con sistemas de irrigación para volver a cultivar las tierras y reforestarlas. Los cereales cosechados debían transportarse por vía marítima hacia el norte, con los obstáculos de las tormentas y de la piratería.


El gobierno de Taizu fue absolutista reflejando su origen campesino. Además, comenzó a desconfiar de todo el mundo y se volvió brutalmente excesivo. Creó una policía secreta para espiar, arrestar, torturar y hasta asesinar sin juicio previo. Prohibió hacer política a  las mujeres y a los eunucos, porque éstos últimos llegaron a tener control sobre casi todos los niveles del gobierno.


El Hongwu creó una sociedad autosuficiente tan poderosa que pudo sostener un ejército con un millón de soldados para defender su imperio dinástico.

Los próximos 246 años que gobernó la Dinastía Ming dejaron unos legados que trascenderán durante todo el futuro, quizá hasta el "fin de los tiempos". En efecto, con el fin de evitar futuras invasiones, la Dinastía Ming ordenó construir la famosa Muralla China, que según las fotografías tomadas desde el espacio externo, son visibles a los ojos humanos. En materia artística, es admirable la hermosura y finura de la cerámica Ming. Además, la capital china fue trasladada de Nanjing a Beijing donde ordenaron la construcción de “La Ciudad Prohibida” como residencia del emperador y su corte.