martes, 18 de febrero de 2014

Febrero 18: El emperador del Sacro Imperio Romano, Federico II de Hohenstaufen, firmó un acuerdo de 10 años con el Sultán al-Kamil y recuperó a Jerusalén, Nazaret y Belén, en el año de 1229.





Federico II decide, por fin, liderar la Sexta Cruzada cristiana


En realidad, la Sexta Cruzada comenzó en 1228, siete años después del fracaso sangriento de la Quinta Cruzada. Federico II de la Casa Hohenzollern de Prusia, era el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y tuvo pésimas relaciones con el Papa Gregorio IX por aquello de los celos entre el altar y el trono. Cuando Federico, tuvo que devolverse de su viaje a Siria por una peste, el Papa lo acusó de cobardía, lo insultó llamándolo “Anticristo” y lo excomulgó. Al año siguiente, en el verano de 1229, Federico II emprendió su cruzada nuevamente, a pesar de estar excomulgado.

Federico llegó a Jerusalén con actitud pacífica y sin necesidad de pelear, logró una negociación pacífica con el Sultán Al-Kamil mediante la cual los peregrinos cristianos podían ir a los lugares santos (sitios donde vivió Jesucristo) sin ser molestados. Un éxito diplomático que hizo retorcer al Papa de envidia.





Al-Kamil Muhammad al-Malik era el Sultán de Egipto y de Siria, sobrino de Saladino e hijo de Al-Adil quien murió durante la Quinta Cruzada. El Sultán Al-Kamil había ofrecido varias alternativas de paz a los cristianos, pero el Papa quería la Guerra Santa. Parece que Al-Kamil también había negociado con Francisco de Asís, quien buscaba más la paz y la convivencia que la conversión del Sultán.



Federico II se entrevista con el Sultán Al-Kamil de Egipto y Siria

Cabe recordar que Federico II estaba casado con Yolanda de Jerusalén, hija del Corregidor de Jerusalén (rey), Jean de Brienne. Por consiguiente, Federico quizás tenía intereses  heredar ese trono. Entonces, no fue solo habilidad diplomática para lograr la vía libre a los peregrinos sino también porque había intereses políticos de por medio.