jueves, 21 de agosto de 2014

Agosto 21: Nicolae Ceauşescu, líder de la Rumanía comunista en 1968, hace una condena pública de la invasión soviética a Checoslovaquia y anima al pueblo rumano para que se armen contra una posible represalia soviética.



Estampilla postal que conmemoró el aniversario 70 del nacimiento de Ceauşescu y sus 55 años de actividad política, en 1988.  


Mientras que el término Ceauşism llegó a ser ampliamente utilizado en el interior de Rumania, por lo general como algo peyorativo, nunca alcanzó la categoría académica de “nacionalismo rumano”.

 Ceauşescu fue portada de la revista Time, varias veces



Ceauşescu quiso incorporar sus ideas personales a la corriente marxista bajo el criterio de lograr “una sociedad socialista multilateralmente desarrollada” como paso indispensable para unir a los socialistas con los comunistas.





Ceauşescu criticaba las estructuras comunistas del Estado soviético. De ahí que pretendió fomentar un nacionalismo rumano que lo llevó al poder en 1965.



Nicolae Ceauşescu encarnó el deseo de los rumanos para independizarse de la Unión Soviética. Estimuló algunas libertades que fueron incómodas para los rusos, incluso cuando tomó la posición a favor de los checoslovacos por la invasión soviética el día anterior, 20 de agosto de 1968.




El discurso de Ceauşescu capturó las simpatías y el apoyo de Occidente, porque fue espontáneo y sin guión. Muchos jóvenes rumanos se unieron a los llamados “guardianes patrióticos” para enfrentar la amenaza de la Unión Soviética.

El presidente Richard Nixon fue invitado a Bucarest, al año siguiente. Esa fue la primera visita de un presidente de Estados Unidos a un país “socialista”, después del comienzo de la Guerra Fría.



Ídolo y héroe nacional rumano


Tres líderes de la esfera soviética se apartaron de la recalcitrante u obstinada visión del socialismo que encasillaba al conservadurismo marxista-leninista de los soviéticos: Alexander Dubček, de Checoslovaquia; Josp Bros Tito, de Yugoslavaia; y Nicolae Ceauşescu, de Rumanía. Los tres se convirtieron en “piedras en el zapato” para la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas -URSS-. La Guerra Fría se intensificó en Europa Oriental como consecuencia de las las tres disidencias al régimen inflexible soviético.