miércoles, 1 de octubre de 2014

Octubre 1: Hoy es el aniversario de la instalación del Congreso de Viena en 1814. Con la derrota y envío al exilio vitalicio de Napoleón I, las grandes potencias se reunieron en Viena, capital del imperio austríaco, por invitación de su emperador, Francisco I y de su canciller, el príncipe Klemens von Metternich.



            Klemens Wenzel Fürst von Metternich, líder del Congreso de Viena


La agenda principal de negociación del Congreso fue la de restaurar los dos poderes básicos del antiguo régimen europeo: la monarquía absoluta y el poder de la Iglesia. Además, tuvieron que rediseñar el nuevo mapa de Europa para repartirse lo que había invadido Napoleón.


Mapa con las fronteras nacionales europeas acordadas en el Congreso de Viena, en 1815. 
La línea marrón muestra las fronteras de la nueva Confederación Germánica.   


El Congreso de Viena es considerado como la más importante reunión de paz en la historia de las relaciones internacionales hasta su momento. La Paz de Westfalia de 1648 y el Tratado de Utrecht de 1713 eran los referentes del Congreso de Viena donde se implementan la negociación diplomática y el Derecho Internacional Público que habían surgido de la Paz de Westfalia.



Mapamundi en 1815, luego del Congreso de Viena.


La filosofía de la restauración defendió los principios de Legitimidad: devolver el trono a su legítimo poseedor que lo recibió de Dios, antes de la Revolución Francesa; de Equilibrio: un orden internacional dirigido por las grandes potencias en el que ningún país es hegemónico; y de Intervención: derecho de intervenir en un Estado cuando afecte el orden internacional o atente contra alguno de los principios anteriores.