miércoles, 22 de octubre de 2014

Octubre 22: Al filósofo francés Jean-Paul Sartre le otorgan el Premio Nobel en Literatura, pero lo rechaza, en 1964.



Jean-Paul Sartre

Sartre estudió en la Escuela Normal Superior de Francia junto con su amiga Simone de Beauvoir quienes ocuparon los dos primeros puestos en la graduación como maestros para los liceos lo que es hoy equivalente al bachillerato académico nuestro.






En 1931 comienza su cátedra de filosofía en el Liceo del Havre. Luego viaja a España y posteriormente a Alemania como becario del Instituto francés de Berlín, en 1933 y allí presencia el expansionismo nazi de Hitler. En 1937 es vinculado al Liceo Pasteur, en Neuilly, como profesor de filosofía. Al año siguiente publica “La náusea”, con mucho éxito y en 1939 publica “El muro”. Ese mismo año, comienza a escribir “El ser y la nada” (L´être et le néant) pero es llamado a las filas del ejército para luchar contra los alemanes.





En 1943 logra publicar “El ser y la nada” obra filosófica donde idealiza la posibilidad que las personas puedan ser libres moral y éticamente, sin tener que aceptar leyes impuestas por la sociedad o por el Estado, pero sin considerarse anarquista. Pero al elegir los conceptos de comportamiento, cada persona es responsable. Quizá fue influenciado por las lecturas del socialista Claude-Henri de Rouvroy, Conde de Saint-Simon, y del anarquista Pierre-Joseph Proudhon.



Arrogante y vanidoso, rechazó un Premio Nóbel en 1964




En 1964, Jean-Paul Sartre fue escogido como el décimo ciudadano francés a ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Pero, Sartre se negó a aceptar cualquier reconocimiento oficial que le hicieran mientras estaba vivo. Envió una carta a la Academia Sueca declinando el reconocimiento y expresando que “los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones”.

Fue criticado en ese entonces y tildado de “modesto vanidoso”. Es considerado como el padre del “existencialismo” francés, con crecientes simpatías hacia las ideas socialistas y revolucionarias, que le abrían espacio en los Medios para mantener su vigencia intelectual.