domingo, 5 de octubre de 2014

Octubre 6: Luis XVI y su familia fueron obligados a abandonar el Palacio de Versalles por una manifestación multitudinaria de mujeres que fueron hasta Versalles, un día antes, a obligarlo a gobernar desde París, en 1789.



Hasta las madres de los policías y guardas salieron a protestar por la inflación de precios y falta de harina de trigo



El rey Luis XVI se negó a sancionar la Declaración, por considerarla un texto revolucionario y tampoco aceptó otros decretos aprobados el 4 de agosto, relacionados con las nuevas medidas impuestas a la iglesia.

La marcha de las mujeres parisinas hacia el Palacio de Versalles, furiosas por falta de pan.


Sólo una nueva revuelta popular podía obligar al rey a asumir estos documentos, y ésta efectivamente se produjo, alentada por la escasez de alimentos y por el alza de precios.



Las mujeres de los “sans-culottes” o de la clase popular que no podía comprar pantalones, 
formaron la Sociedad Revolucionaria y Republicana de las Mujeres, que solo duró seis meses.




El 5 de octubre de 1789, una multitud de aproximadamente siete mil mujeres de distintas clases sociales: obreras, tenderas, prostitutas y amas de casa se dirigieron hacia el Palacio de Versalles, armadas con palos, lanzas, barretones y hasta con pistolas y mosquetes, con el fin de protestar ante rey para que administrara la nación desde París y así lo tuvo que hacer.







El rey de Francia fue obligado a trasladarse al Palacio de las Tullerías, en París, y tuvo que aceptar la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, y los decretos que afectaban a la iglesia católica diez días después.


Las mujeres parisinas de diferentes estratos populares salieron armadas hasta con tambores.